domingo, 27 de noviembre de 2011

Los Sangurimas y Cien Años de Soledad, "Sagas de Familia Latinoamericanas"



Pese a la diferencia de épocas y contextos en las que fueron escritas tanto "Los Sangurimas" (1934) del ecuatoriano José de la Cuadra y "Cien Años de Soledad" (1967) del colombiano Gabriel García Márquez, guardan muchas coincidencias en cuanto a temática y personajes.


Las dos se desenvuelven en ambientes rurales costeros en los inicios del siglo XX, y eso establece que muchos temas comunes como el incesto, la familia patriarcal, las guerras revolucionarias y la cosmovisión latinoamericana  del realismo mágico esté presente en ambas obras.


Aunque existen muchos paralelismos, hay marcadas diferencias que hacen a cada obra un claro reflejo de las sociedades a las que representan.


Alfredo Alzugarat, desarrolla en la revista Kipus entre las páginas 27 y 53, un gran ensayo acerca del tema, muy útil para quién desee complementar su conocimiento comparado sobre estas dos obras.


Este es el link: 
http://www.repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/1217/1/Kipus-01_COMPLETA.pdf


Bibliografía


1993. Alzugarat, Alfredo. Configuración Discursiva De Familias en Latinoamérica: Una Confrontación entre Los Sangurima y Cien Años De Soledad. Kipus, 1: 1993. 25 de noviembre de 2011. <http://www.repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/1217/1/Kipus-01_COMPLETA.pdf> 

Nostalgia de Macondo. Cien años de soledad Gabriel García Marquez

MACONDO, según el pintor Graham Brown.
Macondo, en un lugar donde todo es posible, ahí los muertos regresan del más allá para vivir una segunda etapa, los fantasmas buscan compañía pues no soportan la soledad, llueven flores cuando alguien se va a la otra vida, las mujeres se elevan a los cielos.
Este pueblo lleno de magia y misticismo es un personaje en sí mismo. Se puede decir que se revela mediante un sueño al afiebrado José Arcadio Buendía, patriarca de una dinastía que será el alfa y el omega de Macondo.
Los Buendía ocupantes pioneros y fundadores del pueblo, le dan vida, lo alimentan, lo nutren y cobijan de gente, en realidad Macondo es su hijo mayor. Pero la fatalidad que llevan consigo se extiende al lugar que los acogió, que al ser como uno más de la familia sufre el mismo destino que la estirpe Buendía, el desvanecimiento.
Inicia su vida como la mente de un niño, un inocente infante en donde la fantasía y la magia encuentran un espacio limitado solo por la imaginación de sus habitantes, en esta época su fundador José Arcadio a través de su contacto con los gitanos de Melquiades llena su historia de avances disparatados e inocentes fracasos.
Cuando los hijos del pionero Buendía, José Arcadio y Aureliano comienzan desarrollarse el pueblo sigue su ritmo, hasta cuando el mayor José Arcadio  llega a la adultez y se va tras una gitana a recorrer el mundo. Úrsula la madre de los Buendía al ir en busca de su hijo aunque fracasa en su propósito, regresa con el germen del progreso con ella.
Así, Macondo comienza a cambiar como un niño hacía la pubertad cuando el comercio formal invade su vida, lo estira y hace crecer con la llegada de nuevos habitantes que le dan una vida más compleja aunque siempre bajo la tutela de los Buendía.
Generación, tras generación, suceso tras suceso, este mágico lugar se nutre y refleja, los conflictos y cambios sufridos por sus personajes, como cuando llega el tren amarillo, y su camino hacía su decadencia inicia o cuando los habitantes de Macondo se adhieren a la revolución y las guerras liberales,  pasando por el asesinato a sangre fría de los bananeros.
La inexorable tendencia de los Buendía al incesto va marcando un conteo regresivo de la destrucción familiar, demorado solo por Úrsula Iguarán que es la guardiana preventora de la desgracia familiar. Ella vela por el bienestar de todos, incluso por Macondo cuando los hombres de la familia no pueden ejercer sus obligaciones y cuidar del orden en el pueblo. A pesar de sus esfuerzos y longevidad, su muerte es el inicio del fin de la familia.
Macondo sufre el mismo destino que Aureliano Buendía, quien de soñador se convierte en un personaje recio, que poco apoco se va encerando en sí mismo, para terminar decadente en la soledad y muerto repentinamente.
Finalmente la fatalidad que acompaña permanentemente a los Buendía se apodera del pueblo que los cobijo. Cuando Aureliano Babilonia termina de descifrar los pergaminos sabe que su destino y maldición familiar, evitados durante cien años, pero consumados sin saberlo por él, marcan el fin para la estirpe Buendía, incluyendo a Macondo que desaparece destruido por un torbellino de proporciones bíblicas que borrara toda evidencia suya al pasar por él.
La añoranza de Macondo se da por la generosidad con la que sus tierras fértiles permiten florecer una historia llena de complejidades y magia. La vivida forma en que están detallados transportan al lector a sus calles, donde percibe los olores y siente la humedad de su ambiente, siente la rigurosidad de los años lluviosos. La casa Buendía cetro neurálgico de Macondo es el corazón del personaje, pues en este lugar se inician todos los acontecimientos que llenan de vida sus calles.
El más generoso de los personajes de la saga va caminando una larga senda desde su infancia hasta su vejez, cargando silente miles de secretos y mentira, alegrías y envidias, pero finalmente presente en todo momento, siendo el eje indispensable de todo, siendo punto de partida y llegada de los sucesos de la saga Buendía.
La vitalidad con que lo describe García Marquéz, incrementa la nostalgia de la existencia de un sitio donde todo es posible y donde el hombre puede forjar una vida, pero finalmente es aplastado por su destino.
Macondo, es un personaje profundo que vive en la memoria colectiva de todos, el lugar donde todo puede pasar y de donde nunca nos queremos ir, aunque sabemos que tiene un final.


Bibliografía
1967. García Marquéz, Gabriel. Cien Años de Soledad. Bogotá: Norma, 2008.


2007. Brown, Graham. Macondo. 25 d noviembre de 2011. <http://www.iriscroll.com/blog/?p=33>

domingo, 20 de noviembre de 2011

Rosebud, nostalgia de lo puro. El ciudadano Kane de Orson Welles

Escena de inicio
 Rosebud



Escena final


Escenas claves para entender el significado de Rosebud.

Fin de la infancia

Inicio de una nueva vida

La píldora de la imaginación de Carlos Fuentes y Luis Buñuel por Imaginates


La Muerte de Artemio Cruz, por la artista Chicana Yreina Cervántez


Título:

La Muerte de Artemio Cruz

Artista:

Cervántez, Yreina D, Artist

Fecha:

1974

Institución Ontribuyente:

UC Santa Barbara, Special Collections

Tomado el 19 de noviembre de 2011, de:

Una vida en doce episodios más uno y por tres.


         La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes
        Fuentes resta importancia al tiempo y su continuidad cuando navega a través del espacio y el tiempo de la vida de Artemio Cruz.  El hilo conductor de la novela no está marcado por la secuencia de los eventos sino por su armoniosa asincronía.
Doce momentos claves ordenados para describir a un hombre desde afuera hacia adentro o viceversa, pasando por alto  la cronología de su vida.
La vida y la muerte de Artemio Cruz son el reflejo de la sociedad mexicana de  la primera mitad del siglo XX, un estado independiente puertas afuera, pero manejado como una colonia o una hacienda hacía adentro.  Cruz representa al México oligárquico, aquel de un rígido poder terrateniente y grandes negocios internacionales con sus vecinos estadounidenses.  Él es el prototipo de la forma en que se amasaron o mantuvieron muchas fortunas antes y después de la Revolución Mexicana, es decir con el sacrificio de otros, es especial de los campesinos más deprimidos, sin importar los medios usados para cumplir su fin y mantener el status quo.
La mente maquiavélica de Artemio Cruz le permitió concentrar el poder de tal forma que lo sumió en la soledad. Destruía todo lo que le rodeaba, en su afán de a acaparación de poder e influencia, así Cruz en su delirio dice para sí: “¿Quién no será capaz, en un solo momento de su vida —como tú— de encarnar al mismo tiempo el bien y el mal, de dejarse conducir al mismo tiempo por dos hilos misteriosos, de color distinto, que parten del mismo ovillo para que después el hilo blanco ascienda y el negro descienda y, a pesar de todo, los dos vuelvan a encontrarse entre tus mismos dedos?
Artemio Cruz es ese México sin alma, al que ya no le importa tener una,  aunque en ocasiones la nostalgia le haga añorar la época cuando la tuvo, como cuando Regina lo amaba, aunque no fuera puro de inicio, sino algo surgido durante su violenta profanación.  Así para Cruz, nada era limpio, ni lo único bueno que había tenido.
La pureza que había profanado y creó ese amor de agredido hacía agresor, es similar al del pueblo empobrecido hacía sus líderes mesiánicos y populistas, quienes lo manipulan permanentemente para que haga lo que a ellos les conviene.
Cruz es la voz de todo, el íntimo Yo, el cálido Tú y el Frío él, son manejados cuidadosamente para dar sentido y armonía a la cronología no lineal de la obra.
Previo a las doce visiones atemporales de los hechos, sin fecha ni descripción comienzan sus bizarros delirios reconociendo su impotencia y postración actual por vejez, piensa para sí en primera persona, (Yo), “Soy esto, (…), soy este viejo con las facciones partidas por los cuadros desiguales del vidrio”.
Frente al espejo que refleja su decrepitud se desdobla en su gemelo, aquel que vive aún en su pasado y que lo nombre para introducir a la segunda persona narrada a través del Tú, relatándose a sí mismo los sucesos acontecidos.
Finalmente la tercera persona Él comienza cada uno de los doce capítulos, estableciendo una narración desde un punto plano general, para ir profundizando a través  de primeros planos usando la segunda persona y planos subjetivos cuando usa la primera, estableciendo siempre una visión de afuera hacia adentro de los hechos, lo que le permite transitar de forma discontinua por el tiempo, pero estableciendo un firme hilo conductor al profundizar en cada nivel del personaje, desde sus más íntimos sentimientos hasta sus más superfluos impulsos.
Al final, los tres puntos de vista se conjugan casi en orden inverso que al inicio, primero aparece Él, narrando el inicio de su vida: “él lloró y empezó a vivir”.   Impotente y resignado a su inminente fin, intercala los puntos de vista para demostrar que es un todo y las suma de sus partes han construido este viaje “Yo no sé…si él soy yo, (…), Tú… te traigo dentro de mí y vas a morir conmigo (…), Él…lo traje adentro  va a morir conmigo… los tres… que hablaron… Yo…lo traeré adentro y morirá conmigo, (…), ya no sabrás... te traje adentro y moriré contigo... los tres... moriremos... Tú... mueres... has muerto... moriré”
La fragmentación y la intercalación ordenada por niveles hacen de este libro un sólido relato introspectivo de un hombre que es el reflejo de su sociedad que busca insaciablemente el poder  sin importarle ni los costos, ni las consecuencias que tienen el camino del poder.

“Las revoluciones las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos, y todas acaban por crear una nueva casta privilegiada.”, Carlos Fuentes, (s.f.)



Bibliografía
1962. Fuentes, Carlos. La muerte de Artemio Cruz. Madrid: Santillana, 2011.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El escenario de la ciudad y los perros

Colegio Leoncio Prado

El Colegio Militar Leoncio Prado, ubicado en el Callao, Perú, es el escenario de la Novela: "La ciudad y los Perros de Mario Vargas Llosa", quien fue cadete de esa institución militar entre 1950 y 1952.

Vista aérea del colegio Leoncio Prado
La interacción de Vargas Llosa con la institución no fue muy feliz, pues de acuerdo a él sus años en el colegio fueron muy duros aunque le mostraron como estaba conformado el Perú social e institucionalmente.


Cuando la novela fue editada por Seix Barral de España en 1963, fue boicoteada por el ejercito peruano y existen rumores de que copias del libro fueron quemadas en su interior.
Vargas Llosa fuera del Leoncio Prado en 1964
Cuarenta y siete años después en el 2010 Vargas Llosa es homenajeado con el Premio Nobel de Literatura.
A raíz de este honor directivos del Colegio Leoncio Prado, homenajearon a Vargas Llosa tendiendo una línea de reconciliación entre a institución y el autor.
Vargas Llosa en el Colegio Leoncio Prado en 2010 
Muy pocos los colegios tiene entre sus alumnos a un Premio Nobel, ste hecho es más que suficiente para que la institución pondere los logros de su alumo más brillante y destacado.
Actualmente la edificación se encuentra en proceso de remo delación pues la sal marina ha desgastado la edificación original.


Nuevo Colegio Vicente Prado.
Dirección en google maps: Mapa Google Earth colegio.


El mapa de Google y Varias fotos del detalle aquitectónico han sido tomadas del suguinete blog:
http://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2011/01/renovacion-del-colegio-militar-leoncio.html


Links: 


http://www.leoncioprado.com/mvllosa.html

http://davo.lamula.pe/2011/03/18/vargas-llosa-se-reconcilia-con-el-leoncio-prado/davo

http://hoy.pe/cultural/mario-vargas-llosa-forma-parte-del-boom-del-60

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/vargasllosa/perros_homenaje.htm

http://www.youtube.com/watch?v=aZNjw5A0CKA

http://elcomercio.pe/lima/650713/noticia-premio-nobel-mario-vargas-llosa-reconcilio-al-escritor-colegio-militar-leoncio-prado

http://www.larepublica.pe/18-03-2011/vargas-llosa-recibio-homenaje-de-colegio-militar-leoncio-prado